Àlvaro i Elva A., afiliats de Tecnicat i del Col·lectiu Tècniques de l’Espectacle TécniKas
Aunque casi nunca se nos reconozca, el personal técnico es parte de la clase trabajadora cultural y queremos consideración, también en la Casa de la Música de Barcelona. Tenemos mucho que aportar en cuanto a contratación, organización y programación.
En el trabajo técnico, al no estar regulado, coexisten múltiples fórmulas de contratación, que nos fragmentan como colectivo y nos abocan a la precariedad y a unas malas condiciones laborales: seguimos más o menos con los mismos salarios que en los años 90, con jornadas habituales de hasta 20 horas o más, quedándonos sin comer o beber porque nadie lo había previsto, etc. El sector público también está contribuyendo a nuestra precariedad, como pasa con lxs técnicxs en Auditori de Barcelona o la subconTRATA de acomodación como ejemplos. En nuestra experiencia, tampoco las licitaciones públicas van de la mano de los derechos laborales (véase huelga de riggers 2019). Eso, en la Casa de la Música tiene que cambiar con medidas concretas: subrogando al personal actual de la sala, por ejemplo, garantizado unas buenas condiciones laborales, y siendo totalmente transparentes.
En cuanto a la organización, queremos un espacio cultural, de los barrios para los barrios, transformador como el arte. Queremos un escenario radicalmente feminista, que favorezca la colaboración y la comunicación por encima de jerarquías autoritarias, porque TODAS las aportaciones son imprescindibles; desde la limpieza a la interpretación musical, pasando por la seguridad y la producción. Todo esto también es arte. Creemos esencial el cómo se construye la estructura de comunicación y trabajo entre producción artística, técnica y personal técnico. Deseamos que se solucionen los problemas con una buena preparación, en vez de improvisando el día del espectáculo con un poco de cinta adhesiva. Que prime el trabajo conjunto y la permeabilidad de propuestas de buen funcionamiento desde abajo hacia arriba.
Finalmente, respecto a la programación, queremos que sea participativa, que incorpore a AAVV, casales, ateneos, centros sociales, colectivos, agrupaciones, etc. Dejemos claro a promotoras y oficinas de management, que ellas deben seguir formando parte, pero como cualquier otra entidad. Basta de aplicar las reglas del mercado neoliberal a la cultura. La cultura es una riqueza no monetaria.
Queremos una gestión cultural pública que deje de poner el beneficio económico por delante y que el tejido cultural de la ciudad sea fortalecido y respetado. Contando, por fin, con el gremio técnico.
Àlvaro i Elva A., afiliats de Tecnicat i del Col·lectiu Tècniques de l’Espectacle TécniKas
- Pots trobar els articles resum d’aquest reportatge aquí: Com imagineu una Casa de la Música de Barcelona? (1ª part) i (2ª part)
- I aquí pots trobar totes les opinions compartides.
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