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Lo artesanal: Respuestas de Ramón Godes

Escrit el 20/10/2010 per Víctor Lenore a la categoria Artesania i creativitat, Reportatges de Nativa.
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Sus respuestas llegaron al límite del plazo, cuando ya teníamos montado el puzzle con las reflexiones de otros diez músicos. A muchos no os sonará su nombre, ya que apenas se le ha entrevistado a lo largo de su carrera. La pequeña biografía de su página en Myspace dice que estamos ante “un compositor contemporáneo, guitarrista e improvisador. Tiene estudios de piano clásico y una larga experiencia en producción musical”. Puedes encontrarse su nombre en los créditos de álbumes de Los Coyotes, Malevaje o Xavier Baró, entre otros. También ha grabado discos a su nombre junto a Alejandro Royo. Presten atención al chiste final sobre Ana Torroja y David Villa.

¿Qué diferencias ves en la música popular entre la figura del artista y el artesano? ¿Podrías ponernos un ejemplo de lo que es para ti cada una?

Yo pienso que artista y artesano no son términos opuestos. El artesano es un tipo de artista que emplea sus manos o técnicas rudimentarias para fabricar un objeto de uso cotidiano y hacerlo lo más bonito posible. Es lo contrario de la fabricación en serie y es una forma como otra cualquiera de crear belleza. El artesano me merece tanto respeto como el pintor, el escritor o cualquier otra

El artesano es un tipo de artista que emplea sus manos o técnicas rudimentarias para fabricar un objeto de uso cotidiano y hacerlo lo más bonito posible. Es lo contrario de la fabricación en serie (…)

clase de artista. Creo que en realidad lo que estáis planteando es la vieja problemática arte versus técnica. En el campo de la música popular hay gente con mucha técnica que hace música bien ejecutada pero muy superficial (Kenny G y la mayor parte de licenciados de Berklee) y gente con una técnica limitada que hace música maravillosa, intensa y muy profunda (George Brassens, John Lee Hooker, Phil Ochs…). Y por supuesto, hay gente con una gran formación que también hace música extraordinaria (Piazzolla, Mingus, Bacharach, Theodorakis…). En la expresión artística no hay reglas establecidas en cuanto a la técnica, lo que cuenta es la capacidad de crear belleza, trasmitir y emocionar (que es lo que se suele llamar talento).

¿Distingues en tu trabajo una parte más artística y otra más mecánica (digamos de oficio)? Si es que sí, ¿cómo describirías cada una? Si es que no, intenta explicarnos cómo funciona para ti.

Podría distinguirlas pero son inseparables. Si compones, cantas o tocas un instrumento es porque tienes algo de técnica, aunque sea muy básica. No se puede escribir un poema en swahili sin saber swahili. Tradicionalmente el músico, igual que el pintor o el escultor, ha sabido que hay que hacer los deberes. Es parte del placer mismo del proceso creativo. Sin embargo, en el muy enmerdado campo del pop/rock, en el que arte y negocio van juntos y se quieren con locura, se considera que lo importante es “tener ideas” y que luego vendrán otros (músicos, arreglistas, técnicos de sonido, productores etc) que harán el trabajo. A estos se les suele describir como “currantes de la música” en el mejor de los casos, cuando no como “mercenarios”, “mano de obra”, “manipuladores del artista”, “perfectamente sustituibles”, etcétera. A los críticos de la vieja escuela les encanta verlo de este modo pero yo difiero radicalmente. Primero, porque es despreciar el indiscutible valor del trabajo en equipo para convertirlo en una especie de feudalismo artístico donde unos trabajan para la gloria de otros. Y segundo porque, como la parte más artística y la más de oficio van unidas y son inseparables, es imposible delimitar donde termina una y empieza la otra. Sinceramente no creo que los discos de los Beatles hubieran sido lo mismo sin George Martin o Phil Spector.

Hay que añadir también que esta forma de entender el proceso creativo sería impensable en otras disciplinas artísticas. No existe ningún arquitecto que tenga únicamente ideas maravillosas y revolucionarias y no sepa nada de técnicas de construcción. No se le consideraría arquitecto. Imaginarse edificios de formas sorprendentes e inusuales lo puede hacer cualquiera, pero si no se ha estudiado toda la carrera, se domina la parte técnica y se sabe hacer un proyecto, esos edificios se caerían y matarían a gente.

Al fin y al cabo, estamos hablando de música popular y no hace falta saber tanto ni tener un título de Juilliard. Si con un sólo acorde tienes suficiente para expresar tus sentimientos, adelante, pero ese acorde has de tocarlo bien porque ha de trasmitir algo. Y para ello la dedicación es fundamental. Da igual que seas autodidacta o que hayas pasado por el Taller de Músicos, el Conservatorio o la academia de Operación Triunfo. Hay que dedicarle tiempo y esfuerzo. Todo en la vida cuesta un esfuerzo mayor o menor. Crear belleza y emoción también. Estoy seguro de que Brassens y John Lee Hooker se lo curraron muchísimo. Y McLaren y los Sex Pistols posiblemente también. Lo explico porque suele decirse que el punk cambió las reglas del juego y que ya no hacía falta tocar bien para hacer música. No es cierto. Yo vi en directo a los Clash, a los Damned, a los UK Subs y a los Stranglers entre otros y todos tocaban muy, pero que muy bien. Se notaba que habían ensayado y trabajado muchísimo. Tanto o más que si fueran músicos de Conservatorio. No eran como sus imitadores españoles, estaban a años luz… El punk fue uno de los movimientos que peor se entendieron en su momento en este país.

¿Artista o artesano? Lógicamente me identifico más con el artesano trabajando en su taller hasta altas horas de la madrugada para hacer algo bonito, que con la figura del artista egocéntrico que se cree iluminado por los dioses y que considera que tiene el monopolio de la sensibilidad.

¿Te sientes más artista o artesano? ¿Cambia según el proyecto en que trabajas? ¿Va cambiando a medida que cumples años?

Yo soy músico, así de simple. Es lo que quería ser desde muy pequeño y para mí es dedicación absoluta, a pesar de haberlas visto ya de todos los colores y de verme obligado a vivir con mucha austeridad. Lo más importante para mí, lógicamente, es mi propia música, aunque no tenga éxito comercial. Pero también disfruto mucho tocando la música de otros, cuando me gusta tanto como la de Carlos Gardel (con Malevaje en los años ochenta) o la de Xavier Baró. Siempre me han interesado todas las facetas del oficio: componer y tocar, arreglar y producir, el directo y el estudio. Además me gusta estar siempre aprendiendo cosas nuevas, aunque a veces sean inútiles. Como cuando perdí varios meses empeñado en aprender a programar el complicadísimo y farragoso DX7, empapándome de libros sobre la síntesis FM, para llegar a la conclusión de que prefería los sintetizadores analógicos. ¿Artista o artesano? Como dije antes, para mí no son términos excluyentes, pero lógicamente me identifico más con el artesano trabajando en su taller hasta altas horas de la madrugada para hacer algo bonito, que con la figura del artista egocéntrico que se cree iluminado por los dioses y que considera que tiene el monopolio de la sensibilidad. Siempre he pensado igual y he trabajado con la misma actitud en todos los proyectos.

¿De dónde dirías que surge la parte más creativa de tu labor, del plano mental o del físico? ¿Parte y parte? Intenta explicarlo con ejemplos.

Yo creo que la parte más creativa, lo que tradicionalmente se ha llamado inspiración, surge del plano puramente emocional pero, como dije antes, es parte inseparable del trabajo. ¿Quién fue el que dijo “si viene la inspiración, que me pille trabajando”? ¿Picasso? Pues eso. Benny Andersson de Abba lo explicó aún mejor: “Es como estar en el monte delante de un agujero entre las piedras en el que hay un lagarto escondido. Si te aburres de esperar y te vas, nunca verás al lagarto, pero si te quedas allí esperando, el lagarto al final acabará por salir”.

¿Cómo afecta a tus canciones el mayor dominio técnico del oficio?

Sobre todo me ahorra tiempo y me da seguridad: puedo hacer la música que tengo en la cabeza sin tener de que pedir ayuda a alguien con más oficio para que me saque las castañas del fuego. Además me permite hacer cosas como grabar discos con buen sonido acústico utilizando micros baratos y un equipo muy básico o tocar en directo música instrumental con sólo con una guitarra. También me permite escribir mis propios arreglos e improvisar pasajes atonales con la certeza de que estoy haciendo música, por rara que parezca, y no tomándole el pelo a la gente.

¿Qué opinas del concepto de originalidad? ¿Te parece imprescindible? ¿Está sobrevalorado? ¿Infravalorado? ¿Por qué?

Jimi Hendrix decía que para él la originalidad iría como en quinto lugar. Lo decía él que fue uno de los músicos más originales e innovadores de su época. Y tenía razón: la originalidad en la forma no implica per se calidad artística. En realidad, dado que todos los seres humanos somos diferentes, la originalidad en la música no debería considerarse un mérito especial. Lo que cuenta es que la música sea sincera. Si lo es, seguro que tiene algo muy personal que la diferencia de la de los demás. Esta es la única originalidad que a mí me interesa, no la de un listillo que mezcla cánticos bizantinos con rockabilly (o reggaetón con música carnática) sólo porque tiene muy claro que eso no lo ha hecho nadie antes que él. Estoy seguro de que los verdaderos innovadores de la historia del arte no se planteaban sus obras así. Tampoco tengo ninguna simpatía por el que al grito de “ya está todo hecho” se dedica a copiar a otro, intentando hacerlo lo más parecido posible, sin pararse a pensar que nunca va a alcanzar la excelencia de ese otro precisamente por el mero hecho de ser su imitador. Supongo que debe ser muy frustrante…

Cualquier otro comentario al respecto que te parezca interesante hacer es bienvenido.

Pienso que en una cultura de origen católico como la española, tan dada a crear iconos, ídolos, capitanes, caudillos, reyes, beatos, santos y demás seres superiores con aureola, tocados por la gracia de Dios y el Espíritu Santo, existe una odiosa línea de pensamiento que dice que arte y técnica son poco menos que incompatibles. Aquí gusta mucho el artista que no tiene ninguna formación pero sí mucho “arte”. El artista que “nace artista”, el que “hace de su propia vida una obra de arte”, el que, por el mero hecho de ser “artista”, todo lo que haga, sea lo que sea, será siempre una “obra de arte”…También gusta mucho el artista “polifacético” o “multidisciplinar” que hace cine (actor o director, da igual), tiene un grupete (que puede ir cambiando de estilo según las modas), pinta, diseña, escribe, opina en los medios. Y no digamos ya el artista que “rompe con todo lo anterior”, el “visionario”. Pues bien, el mismo David Bowie estalla a reír a carcajadas al oír la palabra “visionary” en su concierto televisivo de la serie “By Request”. Y yo añadiría que algunos de los músicos de este país por los que yo siento más respeto y admiración no entran en el párrafo anterior sino precisamente en el siempre infravalorado gremio de artesanos de la música. Hablo de gente con talento excepcional como Toti Soler, Ricard Miralles o Luis Delgado, artesanos y a la vez artistas enormes. Para mí mucho más artistas que otros con carreras discográficas de varias décadas. Miguel Bosé o Ana Torroja no han conseguido jamás trasmitirme nada ni emocionarme lo más mínimo. Estoy seguro de que no soy el único… En el deporte, por ejemplo, las cosas están mucho mas claras. Hace poco me enteré de que precisamente Ana Torroja había grabado un disco benéfico a dúo con el futbolista David Villa. Ignoro cuales son las cualidades artísticas o la afición a la música que pueda tener el extraordinario goleador, pero, en cualquier caso, salió airoso de la experiencia y pudo grabar sin problemas su disco de música pop. Ahora, pon a la Torroja en la delantera de la selección española a meter goles…

MySpace de Ramón Godes


2 Respostes

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  1. Edu says

    Profunda admiración y sincero respeto por la figura de Ramón Godes. Maldito país nos ha tocado vivir.

  2. Ramon Faura says

    Fantástica entrevista.
    Dejo aquí el manifiesto de la BAUHAUS de 1919; creo que se refiere a los mismos temas.

    MANIFIESTO BAUHAUS (1919)

    ¡El último fin de toda actividad plástica es la arquitectura! Decorar las edificaciones fue antaño la tarea mas distinguida de las artes plásticas, que constituían elementos inseparables de la gran arquitectura. Actualmente presentan una independencia autosuficiente de la que solo podrán liberarse de nuevo a través de una colaboración consciente de todos los profesionales. Arquitectos, pintores y escultores deben volver a conocer y concebir la naturaleza compuesta de la edificación en su totalidad y en sus partes. Sólo entonces su obra quedará de nuevo impregnada de ese espíritu arquitectónico que se ha perdido en el arte de salón.

    Las viejas escuelas de Bellas Artes no podían despertar esa unidad, y como podrían hacerlo si el arte no puede enseñarse. Deben volver a convertirse en talleres. Este mundo de diseñadores y decoradores que sólo dibujan y pintan debe convertirse de nuevo en un mundo de gente que construye. Cuando el joven que siente amor por la actividad artística vuelva a comenzar como antaño su carrera aprendiendo un oficio, el artista improductivo no estará condenado a un ejercicio incompleto del arte, pues su pleno desarrollo corresponderá al oficio, en el cual puede sobresalir.

    ¡Arquitectos, escultores, pintores, todos debemos volver a la artesanía! Pues no existe un arte como profesión. No existe ninguna diferencia esencial entre el artista y el artesano. El artista es un perfeccionamiento del artesano. La gracia del cielo hace que, en raros momentos de inspiración, ajenos a su voluntad, el arte nazca inconscientemente de la obra de su mano, pero la base de un buen trabajo de artesano es indispensable para todo artista. Allí se encuentra la fuente primera de la imaginación creadora.

    ¡Formemos pues un nuevo gremio de artesanos sin las pretensiones clasistas que querian erigir una arrogante barrera entre artesanos y artistas! Deseemos, proyectemos, creemos todos juntos la nueva estructura del futuro, en que todo constituirá un solo conjunto, arquitectura, plástica, pintura y que un día se elevará hacia el cielo de las manos de millones de artífices como símbolo cristalino de una nueva fe.

    Walter Gropius
    Weimar, Abril de 1919



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