LUNES 11 DE MARZO
Esto no tiene mucho que ver con Consuelo y sí. Voy a intentar reconstruir los enlaces de las asociaciones mentales que he hecho:
Estaba barriendo el tramo de la escalera que me toca con un ánimo muy turbio porque se me ha juntado, así como un desbarajuste emocional, con la rabia que acumulo hacia mi vecino (lo que me pasa es que el tío no ha barrido nuestro tramo en el año y medio que llevamos aquí…) ¿Pero a quién vino la señora de abajo a llamar guarra cuando él no limpió en su mes? ¿al vecino? ¡No! ¡A mí! Porque, aunque vivamos tres en el mismo rellano, la que ha de mantenerse vigilante al polvo de la escalera soy yo ¡Porque yo soy la mujer del rellano! Nada de paranoias feministas, puro raciocinio de mi vecina expresado en voz alta.
Esto me hizo pensar en Laura, una amiga a la que le comenté todo esto y me dijo que tenía que ser comprensiva con las señoras mayores, que habían pasado por la misma mierda que nosotras y que no son ellas… ¡es el sistema!, que ya lo tienen integrado de fondo, pero porque obviamente las han machacado toda la vida (otras señoras mayores, supongo). Ala, a ser comprensiva, otra vez, que es muy de buena mujer, también… la comprensión.
Total, que me he puesto los cascos, con la música alta para intentar inhibir mis pensamientos. Cuando quiero hacer esto me pongo ABBA. Que me gusta mucho Abba y me las sé todas… pero no ha hecho efecto, ha sido tristísimo. La suma Abba + laberinto emocional + barrer polvo ha sido peor. De golpe me he visionado a mí como si hubiera salido de mi cuerpo, en chándal, con la bata remangada, escuchando “Chiquitita, tell me what’s wrooong” y me ha sobrevenido una tristeza enorme…. Porque… porque así de golpe… he pensado en Consuelo.
Consuelo ahora tendría la edad de mi vecina de abajo probablemente. Consuelo podría ser una señora como mi vecina.
¿Cómo fue realmente la vida de Consuelo? Han aparecido por mi mente, a cada esquina de escalón, las fotos que tengo de ella. Y esos familiares… Y me ha hecho un placaje una sensación de opresión horrible.
Estoy interpretando, siempre interpreto y puede que no sea la realidad, pero en muchas fotos Consuelo tiene una expresión tan hierática… tan correcta, tan sin fondo…
En muchas, sus familiares, como un muro que la contiene, posan con ella. Casi me atrevería a decir que no toca el suelo, que son los hombros de los demás los que la sostienen. ¿Qué clase de influencia sobre ella tendrían? Ay Consuelo, ¿qué te pertenece a ti y que es un molde hecho por decisiones ajenas? Tia, Núria, no te rayes, sigue barriendo…
Pero ¿y esa foto de los 90? Posando con ese fondo de estudio de cielo barroco, ese flequillo ahuecado. Ahí se te ve feliz y es en la única en la que estás sola. ¿Estás forzando la sonrisa? Y esa frase a boli de atrás “De consuelo para su novio Toni”. Qué carta de amor. ¿Fue un amor romanticón, tontuno, hecho de tópicos o realmente hay un amor consciente de fondo en todo esto? Tia, Consuelo, esa carta que te escribieron, con todas sus faltas, metáforas infantiles y hasta reproches…Tia, Consuelo, es preciosa.
Y me pone triste sentir algo de envidia por esto.
¿Y ese deje de amor imposible? ¿Es que no le hacías caso? ¿Por qué dice la carta que te va a ver el lunes? ¿Qué pasa los lunes? Buah, hoy es Lunes. ¿Dónde estás, porqué dice que estás en una silla?
Y que de todo esto solo quede una maleta, abierta en mitad de la calle, que encontraran dos guiris de Barcelona que unos años después desmembraran con amor en regalos para sus amigos que más años después intentaran remontar tu vida, desdibujándote por completo para construir ves a saber tú que otra identidad….
Que estén aquí tus cosas, en el último rellano de este bloque de periferia a una hora de transporte publico de tu piso, de tu gente… Jo, Consuelo, lo siento …
Llegado este punto de mi neura mental, después de algún momento de delirio en el que me he planteado si podría estar el fantasma de Consuelo pegado a mí, he llegado a plantearme si este proyecto es tóxico para mi salud… Estaba la cosa ya en el nivel de sentir en el parpado inferior el peso caliente de las lágrimas a punto de ebullición, cuando ha abierto la puerta Miquel, el vecino que no ha barrido. No he tenido tiempo de hacer teatro como otras veces que me aguanto la tristeza y a saber con qué cara me he girado hacia él porque le he visto cambiar el gesto en ese preciso momento. El tío, con todo su cuajo, ante mi panorama de derrumbe ha decidido actuar así:
– Quí ets? T’han enviat a escombrar l’escala?
– Com que qui sóc Miquel? La veïna i escombro perquè l’escala fa pena.
– Quina veïna?
– La del davant Miquel, la Núria (Le he dicho esto algo mal porque me he dado cuenta, ha sido muy evidente, de que SE HACÍA EL LOCO)
– Ah, ets la Núri? (Odio desde lo más hondo que me infantilicen llamándome “Núri” desde niña. Sobre todo porque me parece cursi, blandengue, idiota y algo a lo que solo debería tener derecho gente a la que le ofrezco mucha confianza… Esa gente a la que le digo que oír “Núri” me repatea el orgullo desde lo más hondo)
– Ah, Ah… Bueno es que… estás canviada
– Com que estic canviada Miquel?
– Ara ets rossa
– Vaig tenyida des del novembre, m’has vist ja. (Es surrealista, voy a acabar con esto). Total Miquel, hauríem d’escombrar un mes tu i un mes jo.
– Si això t’anava a dir que ens repartim jo els mesos pars i tu els “impars” (OSTIA con que ahora tiene ÉL un sistema para organizarnos bien… que me va a contar ÉL como vamos a limpiar la escalera los dos.)
– D’acord, vinga, aquest com veus ja he començat jo. Et toca l’Abril.
Y me he metido en casa. Me he metido en casa porque ya no podía más, yo, mi bata, la escoba, la mierda y las pelusas de la escalera en la pala, mi móvil, Agneta, Annie, Bjorn y Benny. Justo al entrar se ha girado Manel que estaba sentado delante del ordenador y me ha mirado. A saber, con qué cara me he girado hacia él porque le he visto cambiar el gesto en ese preciso momento…
– ¿Pero Núria que te pasa?
– Que el vecino ha hecho ver que se olvidaba de quien era yo para disimular. Que el vecino no limpia y ha tenido la cara de hacerse pasar por un enfermo de Alzheimer para salvarse de que le montara una escena por no limpiar la escalera.
– ¡Jaja anda ya!
– Que Miquel dice que yo ya no parezco yo.
Y me he puesto a llorar. Miento, he dicho “que yo ya no parezco yo” llorando ya. Y he subido el peldaño a la terraza y he tirado la mierda de la escalera en el cubo grande de las hojas secas de la terraza, que no la quiero en mi casa. Que me dé un poco el aire.
Proyecto seleccionado en la convovocatoria 2018 de Sala d’Art Jove. (https://www.saladartjove.cat)
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