La primera vez que escuché a Andrea Soto Calderón fue entre los glúteos, sillas y tropiezos del 16º Fòrum de Indigestió que tuvo lugar en el Convent de Sant Agustí de Barcelona, allá por diciembre de 2017.
Desde entonces y sin prisa alguna, he tenido la suerte de compartir con ella diferentes aventuras cotidianas cuando la vida nos consiente, imaginando y construyendo arquitecturas de lo posible desde lo accidental y desde lo colectivo, un encuentro siempre hacia adelante que a veces acaba siendo un concierto, una asamblea, un paseo, un libro o una comida, y que otras veces acaba siendo todo.
Hoy inauguramos juntas Desplazamientos, una nueva ventana que se abre en Nativa para hilar y deshilar las posibilidades que ofrece el encuentro entre palabra y sonido, una sección de periodicidad cambiante que transformará textos, lecturas y voces de diferentes personas en paisajes sonoros, bocetos de canciones o propuestas de itinerarios más o menos musicales con la intención de transitar la expresividad del pensamiento desde diferentes perspectivas.
Título: Por una imaginación política
Texto y voz: Andrea Soto Calderón.
Música, edición, mezcla: Adriano Galante
Máster: Marcel·lí Bayer
Por una imaginación política
Pienso de oídas, entre murmullos de ciudades de agua que arrastran sus piedras con el recorrido de su propia vida. Entre el eco inaudible del deseo de una nueva forma de experiencia. Me anochezco capturada por un sueño insomne que no me pertenece.
“Las historias que contamos son también las historias que aceptamos vivir”.
Para imaginar otras formas de vida necesitamos nuevas prácticas de conocimiento, otra historia oral, pero también otros modos de decir el pensamiento, explorar el pasado de nuestras dependencias conceptuales y perceptivas, revisar nuestras políticas del discurso: la micrología de los planos cotidianos.
Ahondar en los diferentes momentos en que se gesta la experiencia es, en cada caso entregarse también a la arqueología de movimientos bastardos.
Seguir ese algo, ‘algo’ testarudo que no deja de caer, ese algo huidizo que hace resbalar todo intento de lectura.
Ese ‘algo’ sea tal vez lo que nos acerque a lunas nuevas.
Traspiés, fracturas, memorias que vuelven a la superficie, cierta contingencia de caer juntos,
Superficies de nuestros cuerpos, amenazados de olvido
huellas de existencias afónicas.
Deseo que va tras de ti, en los bordes del sueño
Algo que despierte y mire dentro, buscando en lo que anclarse, como dice Chantal Maillard,
En la orilla del sueño algo, un aliento que vibra y se hace sólido,
aprender la delgadez de los trazos que hemos sido,
Su vacío
Habituarse a él
A su insignificancia
un pestañeo que desvía, cambio de ritmo, tocarnos con los ojos, los ruidos y los movimientos. Ahí, a ras de suelo, deambulando los espacios mínimos, esbozamos nuestra propia coreografía para abrir un hueco por donde hacer respirable el presente.
Estar atentas a lo que la vida está haciendo
Atención como facultad necesaria para sostener situaciones de no saber, situaciones no organizadas por un modelo.
Capacidad suspensiva que como la tela araña comienza con un pequeño número de puntos de contacto.
Tejer la tela no es trenzar las sensaciones de un bordado propio para capturar allí ese algo, es hacer puntos de partida susceptibles de engendrar círculos multiplicados donde se levantan leyendas o fantasías que están a la espera de su estructura.
Tejido que implica desplazar la comprensión habitual de la imaginación y entenderla no tanto como lo que podría-ser, sino en tanto maneras de hacer, que su dimensión es siempre performativa en el sentido que articula modos de trazar, desear, afectar y habitar la realidad. Levanta figuraciones, interferencias, restos que introducen umbrales de variación, no como imagen de algo existente, sino que instituye su ser-ahí.
Decir que la imaginación levanta no es antojadizo, se anida en la materialidad misma de la palabra. Rancière dice que hay algunas palabras que parece que cumplan lo que designan; incluso más, parece que indiquen el camino que va de las palabras a las cosas,
“porque ya iba de las cosas a las palabras, porque el soplo que las emite pertenece al movimiento de la vida universal. «Levantamiento» es una de esas palabras. ¿Qué hay en el mundo que no se levante? Es ahí donde se reconoce la vida: el latido bajo la piel, la respiración que levanta imperceptiblemente una sábana, el viento que mueve igualmente el polvo que es el símbolo de la nada y la ola que sirve de símbolo del todo, pudiendo ser figura tanto de la calma de su movimiento regular como del desencadenamiento de tempestades. Entonces, ¿cómo no incluir, en la gran respiración de la vida que se levanta, el momento en que las olas de poblaciones cuyo soplo y cuya sangre palpitaban silenciosamente tras las paredes de las casas se echan ruidosamente a la calle tras unos puños levantados o unas banderas golpeando al viento?”
Imaginar -como dice Silvia Rivera Cusicanqui- con aquellos que hablan mejor de lo que escriben, y miran mejor de lo que hablan. En las teorías dibujadas, en los pensamientos balbuceados. Cuidados que necesitarán atender a las prácticas comunes que están tejiendo nuestro tiempo.
(Este texto es una variación de una publicación anterior en Nativa y de un texto publicado en la Revista Disenso)
Título: Por una imaginación política
Texto y voz: Andrea Soto Calderón.
Música, edición, mezcla: Adriano Galante
Máster: Marcel·lí Bayer
0 Respostes
Si vols pots seguir els comentaris per RSS.