e Vale que la realidad es fantasía, pero… | Nativa
Skip to content


Vale que la realidad es fantasía, pero…

Escrit el 14/07/2020 per Ramon Faura a la categoria Comentaris al marge.
Tags:

Versió en català

El otro día Jessica Albiach dijo esto: “Pensar que el racismo y la xenofobia es sólo un problema de Estados Unidos es un error. Aquí lo estamos viviendo, con la situación de los temporeros en Lleida. Hay un racismo que es institucional que muchas veces viene amparado por la ley de extranjería.”

Me pareció formidable que alguien con poder institucional lo tuviera tan claro. Ya me veía a los miserables hoteleros de Lleida esposados ​​dentro de una furgoneta de los mossos, tapándose el rostro, avergonzados, mientras entraban a declarar ante el juez. Pero no, todo esto de los hoteleros de Lleida no se resolvía denunciándolos, ni acogiéndose al orden jurídico español (Ley 62/2003, Capitulo III: Medidas para la aplicació del principio de igualdad de trato), la solución era, sí, desmontar la estatua de Colón. Una idea que las CUP ya habían llevado al plenario del ayuntamiento de Barcelona unas cuantas veces.

La historia de Colón nunca me ha interesado demasiado. Así que no voy a perder el tiempo rehabilitando su historia, no la conozco. Al monumento, en cambio, quizá por la costumbre, le tengo más aprecio. No creo que suba nunca. Soy claustrofóbico y como cada dos por tres se queda atrapado algún grupo de turistas franceses, no me veréis nunca allí dentro. El monumento, para decirlo rápido, forma parte de la misma operación que convirtió la Ciutadella en Parque, que erigió el Arco de Triunfo en el Paseo de San Juan, que construyó el Castell dels Tres Dragons, el Umbracle, el hivernacle: la Exposición Universal de 1888. Todo el mundo sabe qué son las Exposiciones Universales, quien las pagaba y para qué, yo mismo he escrito en contra, desde un punto de vista urbanista y Social. Pero a pesar de que hoy en día, como manifestación del nuevo poder productivo-industrial de la clase burguesa, me parecen obsoletas, chabacanas y, sobre todo, un pozo de especulación inmobiliaria y carta blanca a la impunidad del poder, no se me ocurriría derribar aquellas pequeñas piezas que, justas o injustas en su origen, nos han dejado una ciudad más agradable. Por ejemplo, el Parque de la Ciutadella.

Dicho de otra manera, la exposición Universal como concepto decimonónico no me quita tanto el sueño como sí me lo quita que cada dos por tres reaparezca, ahora, siglo XXI, un indocumentado (el último fue Manel Valls), tratando de colarnos una nueva exposición universal, olimpiada alpina o foro de las mamarrachadas.

Dedicar un monumento al “descubridor de América” ​​sonaría verdaderamente absurdo si se planteara ahora. Y sin embargo, si lo que molesta es la piedra, habría que abrir otro tipo de debate, más bien estético. Decidir si queremos actuar como un Pol Pot hipsteriano y demoler todo monumento Beux-Arts decimonónico, no sujeto al “buen gusto del presente” y substituirlo por otra cara aplastada de Plensa. A mí particularmente, el Beaux-Arts revivalista, sea neogriego, neogótico o suprapastoret, me gusta. Por supuesto que no participo de los valores que hace 150 años lo hicieron nacer, pero tiene un punto de escenografía kitsch, cartón piedra, que me lo hace divertido, como el Pont del Bisbe, o el Taller Masriera, ese magnífico templete anfipróstilo, con capiteles corintios en la calle Bailén. Afortunadamente, desde Barthes, Rauschenberg y Jasper Johns, sabemos que el significados de los símbolos no los pone la forma, sino el contexto. Y Colón, hay que recordar, también es la casa del buitre Buitaker de Gallardo y Mediavilla.

Por otro lado, si la molestia apunta a la semántica del monumento, si tanto molesta el nombre de Colón, la solución es todavía más fácil y barata. No es necesario tocar nada. Sólo cambiarle el nombre. De hecho, si hablamos en serio, nadie sabe qué cara hacía el pobre Colón. Así que, entre nosotros, podemos decir que es quien queramos que sea. Si decimos que es el retrato del Pepet de cal Boya, héroe de los campesinos sublevados de la llanura del Llobregat, colará igual. Un nombre perfecto ahora que se ha puesto de moda decir que eres pobre aunque tus padres te hayan puesto cinco pisos para cubrir gastos.

Pero si aún así, no lo veis claro, podemos hacer como los Romanos, un imperio saludable. Cuando volvían de Grecia con los barcos cargados de estatuaria griega, lo primero que hacían era cortar la cabeza de las estatuas para que los compradores, patricios romanos adinerados, pudieran poner su cabeza. Reciclaje. Dadaísmo avant-la-lettre. Pintarle un bigote a la Gioconda. Hackear la ciudad hostil. El medio es el mensaje. ¡Bravo, los Romanos, siempre modernos y pragmáticos! Cambiad la cabeza a la estatua. Llevad el original al MNAC y en su lugar, ponedle siete cabezas, uno para cada día de la semana. Los lunes el de la alcaldesa; los martes el de algún encarcelado por la patria; los miércoles, algún migrante ejemplar, racializado, mejor, que coma butifarra y escuche Manel; los jueves, algún iletrado del PP (que no se diga que no somos plurales, como los debates de TV3); los viernes, el Che Guevara (que no sé que pinta, pero mola … o quizás mejor Ho Chi Min, que mola mucho mas, apadrina a Yak42 y es más intercultural); los sábados, día especial, una cabeza rotatoria con dos rostros, una suerte de barón Asler Puigdemont-Rahola, para que los niños puedan jugar a hacer puntería mientras entonan el himno del Barça, y los domingos, el de Antoni Bassas , nuestro Pepito Grillo o Empar Moliner, por aquello de la paridad. Y llegados aquí, se podría rebautizar como monumento al cáncer de Colon, y así, con los aplausos de las ocho de la tarde y los posts concienciados que hacemos en facebook, ya habríamos cumplido con la institución médica, que como todos sabéis, no va faltada de dinero, sino de símbolos,

Pero ahora que lo pienso, reinterpretar la salud de hierro romana, tal vez no es buena idea. Quizás el ejemplo de los Romanos tampoco gusta a nuestros pequeños rentistas revolucionarios. Y tendrán razón. Los Romanos eran unos cabronazos. Tenían la tira de esclavos y les encantaban las torturas. Que le pregunten a Cristo … Pero ¿Qué hago yo invocando a Cristo? Se me va la cabeza, disculpad. Todos sabemos que Colón y los suyos masacraban indios en nombre de Cristo. Y la culpa, por supuesto, no era de los soldados que mataban ni de los reyes que sacaban beneficio, sino de aquel alucinado de Nazaret nacido mil quinientos años antes. De hecho, si derribamos el monumento de Colón, ya puestos, deberíamos derribar también San Pedro de Roma y…¡¡¡La Catedral del Mar!!! (Ahora si que me habéis dado un buen argumento para quemar ese libro y esa serie abominables) … pero entonces, derribemos también, el Palacio de la Generalitat de Pere Blai, por no respetar la jornada de 40 horas; y también el Escorial, máximo símbolo de esa españolidad Felipesca que se metió las botas en las Américas … y quemad, también, pero ya mismo, todas las pinturas de Velázquez ¿Qué hacía este hijoputa pintando reyes? … ¡Ey! y no nos olvidemos de Montserrat y la Moreneta, porque ya me diréis, la Moreneta, como Manuel Delgado, aunque se haga la enrollada y se pinte de negro, en realidad es racista, diga lo que diga y haga lo que haga, sentada en su cátedra, goza de los privilegios del macho alfa de piel blanca con diez quinquenios y tribuna en los medios mainstream … pero ya que hablábamos de los cabronazos de los romanos, siento la deriva, tal vez deberíamos renunciar al habla, en definitiva nuestra lengua no es más que un latín mal hablado; no tan mal hablado como el inglés de los departamentos de investigación de todas las universidades del país, pero latín al fin y al cabo … es decir, una lengua imperialista, sexista y con una voz pasiva para el pasado (+ SUM), francamente complicada.

Eliminemos nuestro latín mal hablado, nuestra habla, y arrasemos el pensamiento. Y quememos, ya de paso, La Eneida, y esa guarrada del Satiricón donde viejos impotentes se follan con un palo a niñas y niños menores de edad. Por cierto, este maldito Petronio ¿Cómo no se ha condenado públicamente toda su obra en un acto en el Saló de Cent? ¿Cómo puede ser que las CUP no le hayan dedicado ni un triste tweet de condena? Como no hemos destruido todavía todas las copias de la versión cinematográfica de Fellini? ¿En qué estáis pensando, políticos? ¡¡Adelante los Zippos!! Y quemad también las pelis de Visconti, que por muy comunista y homosexual que fuera, era el heredero del ignominioso linaje aristocrático que durante siglos dominó Milán.

Destruidlo todo. Es necesario que olvidemos quiénes somos. Énivrez-vous! Il faut être toujours ivre, tout est là; c’est la unique cuestión. Pour ne pas sentir el horrible fardeau du temps qui brise vos épaules et vous penche vers la terre, il faut vous enivrer sans trêve.. Sólo olvidando quiénes somos y de dónde venimos, errores incluidos, continuaremos manteniendo una corona obsoleta y corrupta; continuaremos permitiendo que las grandes fortunas no tributen aquí (siempre y cuando digan “todas las ricas os amamos” en lugar de “todos los ricos os explotamos”); sólo desde el olvido permitiremos, una vez más, que el alcalde de turno y sus anhelos de grandeza nos monten un nuevo congreso eucarístico y, sobre todo, permitiremos que, cuando llegue una nueva pandemia, agravada o directamente provocada por una industria agroalimentaria que nos envenena, por el vil negocio de los aerobuses turísticos, el humo de coches y cruceros, y una seguridad social desmontada, nos creamos que la única solución es quedarse encerrados en casa con cinco mascarillas en el fregadero; que desde el olvido te creas que con esto del Covid, tú y sólo tú y tu despiste con la mascarilla, eres el único responsable del colapso.

Y sobre todo: desmontad el monumento a Colon, pero no encarceléis a los seis mossos racistas y cobardes que en enero de 2019 humillaron, agredieron y vejaron a un chico del Bages por el simple hecho de tener la piel oscura. Desmontad el monumento a Colón y no llevéis a los tribunales a los que no aceptan inquilinos ecuatorianos o Bolivianos. Desmontad Colón y cambiad de acera cuando se acerquen cuatro morenos. Nada más fácil que quemar los símbolos cuando no hay la valentía ni voluntad política para transformar la realidad. Es decir, la política como Impotencia servil autocelebrativa. La política como catequesis, pastorcillos 3.0.

Siempre he pensado, y cada vez más, que la gran enfermedad del planeta tierra se llama racionalismo europeo, algo que comienza a tomar fuerza en el siglo XV, y sus derivadas (colonialismo, supremacismo cultural, desprecio a la diferencia …). Pero borrar los rastros del crimen en el ámbito simbólico, además de pueril es hacer ver que se ha resuelto un problema que, en realidad, aún enriquece a muchos. Como aquel pobre arquitecto amigo mío, Pere, que decía que había que conservar la Modelo para no olvidar que un día existieron las cárceles. Flipa. Como si ahora, a los condenados se los llevase a una casa de colonias en la Mola. ¿Dónde vivís? Como señala Joan Martínez Alier, “En el norte, debemos arrepentirnos de nuestro colonialismo y racismo”. Quizás más que derribar, hay que re-significar, contextualizar, explicar y, sobre todo, reír y tomar sana distancia, pero aún más, construir otro futuro. Para empezar, dejarnos de colones y “hacernos legalmente responsables del cambio climático que hemos producido con emisiones excesivas de CO2.” Para empezar, dejar de expoliar África (porque el expolio no pertenece al pasado, se practica todavía ahora); por no hablar de las vergonzosas leyes de extranjería o el infame campo de exterminio en que se ha convertido el mar mediterráneo.

Y en todo caso, no hay que olvidar que cuando derribemos lo que sea porque ya no cuadra con los valores pretendidamente objetivos y universales de nuestro ahora fugaz, quien ampare este derribo, finalmente, será una ley, sancionada por el Rey, eso de A todos los que la presente Viera y entendio. Sabedes: Que las Cortes Generales han aprobada y Yo vengo en sancionar la siguiente ley. No se me ocurre mayor inmovilismo servil que pedir permiso al rey para derribar un símbolo monárquico.

Fábrica extractora de caucho de Michelin en Indochina


Una resposta

Si vols pots seguir els comentaris per RSS.

  1. Pablo says

    Muy bueno!! Aplausos!!



Pots escriure HTML senzill

Trackback?



Últims comentaris

  • Ramon: Gràcies!! Feia temps que no l’escoltava i va ser com una epifania looser molt saludable. :)
  • Mon1889: M’ha agradat molt l’article. Hi reconec moltes veritats. A part que una referència final als...
  • Rosana: perdón, 7 años
  • Rosana: Han pasado 13 años desde que escribiste tu respuesta a ese articulo y aqui estoy, en Argentina – al...

Autors

Arxius

Què és Nativa.cat?

Nativa és una publicació musical editada per Indigestió (abans en paper, ara només a internet), dedicada a la cultura musical de la ciutat de Barcelona. Parlem de música des de la proximitat, des del coneixement immediat dels músics i les seves produccions, del públic i les seves reaccions, i no tant des de la cultura mediàtica global.

Què és Indigestió?

Indigestió és una organització professional, i no-lucrativa, creada el 1995, que treballa, des de Barcelona, per promoure la cultura musical, des de la perspectiva del ciutadà. El nostre eix principal no és la promoció dels artistes o el negoci musical, sinó l’aprofundiment en les relacions entre la societat i els artistes. Ah, i també tenim una medalla del FAD!

Contacte

Mail to info(a)nativa.cat

Política de privacitat

Donen suport

fesnos_indies
mininativa és una publicació d'mininativa subjecta a una llicència Creative Commons ( BY NC ND )