(Traducción al castellano del artículo: “La crisi de la cultura: ciutadans o consumidors?”)
Roser Mendoza, documentalista especializada en políticas culturales, entrevista a
Lluis Noguera, gestor cultural y secretario general del Departamento de Cultura entre 2006 y 2010
RM: Teniendo en cuenta el malestar, indignación y hartazgo colectivo, tenemos una cultura demasiado domesticada? – Si crees que si – ¿Por qué?
La respuesta instantánea, clásica, tópica, popular, es … sí. Aunque ahora mismo yo optaría por fijarme en concreto en el silencio. Parafraseando Marías, “uno no deberia contar nunca nada …:”
Este silencio que percibimos en el ambiente. Qué está pasando en el ámbito de los llamados sectores culturales ante la crisis, los profesionales de la cultura; que dicen sobre la crisis, sobre lo que pasa? silencio. ¿Qué está pasando en el ámbito de las políticas culturales públicas? silencio ….
El silencio es pasividad, opacidad, miedo, conservadurismo. No estamos hablando de un silencio reflexivo, estamos ante la vana esperanza de que callando quizás a mí no me toca plegar; estamos hablando de la autoconciencia de inutilidad de la propia cultura, estamos hablando de la dimisión ante los valores que representan las manifestaciones culturales; libertad, pensamiento, alternativas, transformación, emoción …. Es un silencio cómplice? Un silencio que es parte de la domesticidad.
estamos hablando de la autoconciencia de inutilidad de la propia cultura
¿Cómo reaccionan los profesionales? silencio. Alguien me podría decir que las redes sociales están llenas de comentarios, opiniones, propuestas… Tal vez sea cierto pero no dejan de ser individualidades que no construyen comunidad real, comunidad con identidad (esto sería otro tema pero). Hoy por hoy sólo es reconocible la comunidad poder, el de siempre por cierto.
Este silencio me deja con desesperanza. Sin la cultura, con mayúsculas y con minúsculas, la popular y de masas, la culta y de excelencia. Excelencia, la propia y la ajena, sin esta cultura no hay futuro; futuro compartido, futuro de libertad, de creación, pensamiento y movimientos. No habrá intercambio de iguales a iguales. Parece como si el “poder” quisiera sólo que compráramos y vendiéramos, limitar nuestro ser a ser consumidores, ey, que somos ciudadanos antes que nada! El nihilismo tendía a estos estadios, los dibujaba, hacía de ello alegoría. Nadie lo recuerda ahora. Este silencio que tiene como metáfora la supresión del debate sobre el Consell de les Arts, una modificación por la puerta trasera (el Gobierno de derechas utiliza el Parlamento como si fuera la única fuente de legitimación). No se ha dicho nada cuando en parte el Consell de les Arts provenía, en parte repito, de un movimiento asambleario de base, más o menos conducido. Y además hay que recordar que se podía hablar, faltaría más, aun transformar y cambiar por sí había que mejorar la herramienta pero desde la gobernanza, desde los diálogos. Pero nada, el tiempo está roto,…
Este silencio que tiene como metáfora la supresión del debate sobre el Consejo de las Artes
¿Cómo llamar? ¿Como hacerse oír? ¿Como visualizarse? y no dejar que el silencio llene el vacío que dejan las prácticas de los actuales gobernantes y la gran desorientación epistémica, cognitiva y de sentido del momento. Como la “cultura” habla, escribe, pinta, fotografía, convoca …?
RM: ¿Por qué no disponemos de una idea clara, suficientemente firme y elaborada de lo que queremos construir? O ¿Por qué no contamos con suficiente energía y apoyo social para aventurarnos a romper oa tensar la relación con el poder?
Las políticas culturales las manifestaciones culturales, las producciones culturales, la creación, se han dado, en buena parte, bajo el marco conceptual de las llamadas industriales culturales, en el marco de una lógica del binomio economía y cultura. Este binomio es cierto en una de las partes de la cultura, la asociada a la cultura de masas globalizada, pero poco más. Las llamadas industrias culturales en nuestro país no son en ningún caso industrias, excepto el sector del libro, y… en alguna porción la música, pero nada más. Hemos tenido un paradigma predominante que ha hecho que todo el mundo se volcara hacia situarse en el marco de las industrias culturales y así optar a nuevas líneas y programas de subvenciones. Hemos sido un claro exponente del sur de Europa, no cambiar nada pero nombrarlo todo diferente y claro ha hecho más grande la dependencia. Siempre hay excepciones pero. Mucha gente se convirtió del agnosticismo político al capitalismo industrial porque sencillamente se veía como una manera de conseguir recursos públicos. El aumento de recursos públicos-doblar para qué?-Tapó toda esta figuración.
Las llamadas industrias culturales en nuestro país no son en ningún caso industrias, excepto el sector del libro, y …
Las políticas culturales ante esta crisis están en silencio, atronador. No lo oyes?! Se han puesto delante del espejo, desde el modelo industrialista y economicista y se han visto totalmente desnudas. La cultura enseñando sus vergüenzas, es decir no reconociéndose en el espacio de la economía de los flujos, de las finanzas y de las crisis sistémicas porque no es uno de ellos. La “cultura” se ve desnuda, en un lugar ajeno a ella como si se despertara de una larga noche de fiesta y fuera de repente consciente de que está desubicada, que por error estaba en aquella fiesta, en un ambiente irreal. La cultura queriendo jugar “con los que mandan” ha renunciado a su sentido íntimo y fundacional de transformación personal y colectiva al margen de las dinámicas industrialistas, al margen de las modas, al margen de los consumos para dotar de herramientas de libertad a los ciudadanos; herramientas de análisis, de criticidad.
Estos modelos nos han abocado a un distanciamiento del apoyo social a la cultura. A la ciudadanía, al haberla tratado sobre todo como consumidora, no se le hace extraño que se recorte el apoyo público a la cultura. Nadie se queja, fijaos.
Desde la cultura hemos contribuido a la escisión entre ciudadanos y consumidores. Se ha contribuido a una nueva ontología y sobre todo se ha menospreciado el ciudadano, en definitiva nuestra “demos”. Estamos lejos de lo que reivindicaba García Canclini de construir un consumo cognitivo donde ciudadanos y consumidores no están necesariamente escindidos.
Desde la cultura hemos contribuido a la escisión entre ciudadanos y consumidores.
Él ya denunció que las manifestaciones culturales habían sido sometidas a los valores que “dinamizan” el mercado y la moda. Esto lo escribía en 1995!
RM: No tenemos una comunidad, un espacio social con un movimiento de ancha base organizado y militante. No hemos impedido nosotros, los gremios, los sectores …, su construcción? No hemos ocupado todo el espacio y hemos acallar su voz?
Divide y vencerás dice un viejo dicho. Un sector pequeño que está lleno de subsectores y subsectorcillos. Cada subsector quiere, quería, un plan estratégico, una ley y un especialista dentro de la Consejería. Cada persona quiere una “tunización” personales de los servicios públicos para él / ella. Esto forma parte de la infantilización de nuestra sociedad y la cultura en lugar de enseñarnos a hacernos mayores también ha jugado en P3. Los valores propios de la edad adulta, libertad, error, el reconocimiento, la diversidad, el sueño, la seducción, el llanto… ¿dónde están? ¿empaquetados en productos industriales? ello desde una perspectiva foucaultiana es apropiacionismo, y en tanto que apropiados sus valores están desactivados, el virus se asimila y deja de inculcar ideas de espacios nuevos,… porque la cultura fundamentalmente en lo cotidiano y en lo extraordinario siempre había abierto espacios y siempre había introducido dudas, pero claro las dudas no venden. Paradójicamente ahora nos fuerzan al riesgo, a la incertidumbre,…
la cultura en lugar de enseñarnos a hacernos mayores también ha jugado en P3
RM: Si la política, la política cultural tiene un papel estructurador y organizador de la energía y la iniciativa de las sociedades, no hemos olvidado esto?
Toda política construye condiciones de posibilidad. En políticas culturales esto ha pasado y seguirá pasando por; construir infraestructuras, sostener y activar públicamente los grandes equipamientos culturales, apoyar desde fondos públicos a la creación, apoyar las expresiones culturales de culturas no mayoritarias, impulsar el uso social de la cultura…
Ha habido, y hay, sobre todo hay políticas que crean condiciones de posibilidad para intereses no estrictamente generales, que entiende el servicio público para ayudar a los intereses gremiales y privados con el falso discurso de impulsar la sociedad civil, el tejido productivo. No estoy en contra de impulsar el tejido productivo pero sí que no estoy a favor de abandonar lo público, de recortar el valor de lo público, de menospreciar los servicios público de no dejarlos hacer. ¿Y qué hacer? impulsar debates, esparcir la creación, conectar con la ciudadanía más excluida; dotar de herramientas de interpretación del mundo. Es decir accesibilidad, formación, participación, creación, comunidad! sentido, y todo ello en el caso de la cultura se puede hacer con un gran tercer sector que existe pero que no hay engañarnos y decir empresa… El ex administrador del TNC, el amigo Alfred Fort, siempre decía, con acierto, que en este país nuestro no hay teatro privado, sí en cambio hay teatro concertado… pues apliquemos las lógicas adecuadas, el lenguaje exacto…
El ex administrador del TNC, el amigo Alfred Fort, siempre decía, con acierto, que en este país nuestro no hay teatro privado, sí en cambio hay teatro concertado…
Estos elementos marcan una tendencia por la que los equipamientos culturales, además de ser el lugar privilegiado donde el ciudadano puede acceder a las obras capitales de la humanidad (definición malrauxiana de la política cultural), se conviertan también en unas organizaciones concebidas como generadoras de valor cultural, a partir de diferentes líneas de actividad (representaciones, conciertos, actividades, exposiciones, difusión del patrimonio, etc.) y dirigidas a una diversidad de públicos
Tenemos que ser nosotros mismos. Hay que ayudar a las industrias, y tanto, desde el Departamento de Industria!, Probablemente el fracaso es no haber normalizado la industria cultural en el ámbito de las política industriales. El ICIC en lugar de servir de lobby, de impulso de debate, de análisis, de reconocimiento se ha convertido en una repartidora.
Hay que ayudar a las industrias, y tanto, desde el Departamento de Industria!
Las políticas públicas en cultura necesariamente deben “contaminar” los espacios educativos. No habrá política cultural pública sin un trabajo serio con las políticas educativas públicas.
Las escuelas municipales de música son una parte de estas políticas educativas públicas que deberían de haber sido un espacio de educación, de sentidos, de desarrollo de las personas, de campo de base para futuros profesionales … con el tiempo los responsables políticos las han entendido sólo como un espacio de ocio, sino no se entiende que no se preocupen de verdad para evitar recortes inútiles y no liderar las transformaciones que las harán útiles a la construcción de la comunidad.
ahí radica parte del problema de las políticas culturales de los últimos 20 años: irlas separando de su gente
Las escuelas de música no eran un espacio cerrado que se auto-imaginava, y auto-referia, eran, deberían haber sido, ciudad, pueblo …, y aquí radica parte del problema de las políticas culturales de los últimos 20 años: irlas separando de su gente, en lugar de hablar con la gente. Las fiestas mayores, que fueron la reinvención del espacio público, sufrieron en un momento determinado un vaciado sistemático de oferta cultural. Aquí encontraremos grandes excepciones, ciertamente, pero no nos hemos desprendido del peligro de que se conviertan en grandes fiestas de entretenimiento por el entretenimiento…
Quizás la música popular y la música tradicional ha escapado de este vaciado progresivo del significado de las prácticas culturales como componentes de la construcción de la comunidad.
Si queréis hacer comentarios, para unificar el debate, hacedlos en la versión catalana, por favor.
Los vídeos de la intervención de Lluís Noguera, y un fragmento del debate posterior:
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