De un tiempo a esta parte (pongamos tres años) está siendo muy habitual que se destaque en conversaciones de melómanos y profesionales del sector el buen momento que vive nuestra música. Y, además, celebro añadir que, por una vez, el pronombre “nuestra” está siendo aplicado a discreción, sin necesidad de aclarar a qué te refieres. ¿A la música de Barcelona? ¿A la de Catalunya? ¿A la del resto España? Da igual, puedes generalizar sin miedo porque la sensación de que la creación musical ‘no extranjera’ vive un espléndido momento es extensible al ámbito local, autonómico y estatal.
Este ambiente de optimismo consensuado me recuerda a una escena contraria que planeaba hace un tiempo (pongamos tres lustros). Cuando en la segunda década de los años 90, el gatillazo creativo del rock català dejó tras de sí un páramo del que todavía avergüenzan las nuevas generaciones, tampoco las otras comunidades autónomas vivían tiempos especialmente creativos. Y eso era algo que la prensa musical independiente, un gremio en alza por aquellos días, comentaba con indiferencia y desdén. “¡Qué mal está la música española!”, decíamos, cuando lo mejor a lo que cabía aspirar era un grupo que calcase bien a Sonic Youth y Dinosaur Jr o cuatro universitarios aburriéndonos con un post-rock más intuido que instruido.
Hace 15 años nos conformábamos con buenas imitaciones. Hoy exigimos carácter, identidad e ideas propias. No cabe duda de que la cosa está mucho mejor. Pero si recuerdo aquellos días grises de fin de siglo es porque hoy resuena en mi cabeza una frase parecida, aunque en dirección contraria. “¡Qué mal está la prensa musical!”, me han soltado a bocajarro varios grupos barceloneses, catalanes y del resto de España en los últimos meses. Los que ya llevan más de una década publicando discos han podido comprobar y celebrar cómo crecía brutalmente el número de medios que les requiere para entrevistas. Responden a todas con educación, pero cuando tienen ocasión de sincerarse muestran su preocupación ante el bajísimo nivel periodístico. Y en sus palabras no detecto desdén o indiferencia.
Unos dicen que siempre les hacen las mismas preguntas, otros que les interrogan por la marcha de miembros del grupo que nunca se han ido, algunos lamentan no percibir la más mínima curiosidad por parte del entrevistador de cara a obtener información relevante o inédita con la que nutrir su artículo, lo cual revierte irremisiblemente en unos textos planos y funcionariales… No voy a dar nombres porque tras todos estos comentarios suele venir adjunta una sospecha común: “y, encima, si te quejas quedas como un borde y te pueden crucificar en internet”. Vamos, que hoy se teme a la prensa musical no por lo que opine de tu música sino por lo que opine de ti. Según cómo, puede ser más grave caer mal que grabar un mal disco.
A este paso los músicos acabarán ofreciendo entrevistas tan jugosas como las de los futbolistas. Pero, en este caso, la culpa igual ya no será suya. Y es que lo que más me ha llamado la atención de sus discretas quejas es que los músicos sí tienen interés en leer buen periodismo musical.
Estoy totalmente deacuerdo. LLevo un montón de años en el gremio, y soy plenamente consciente de que muchas de éstas entrevistas vienen producidas por por periodistas no especializados, tipo diario de provincias, que lo mismo te entrevistan a ti que cubren una noticia de un campeonato de mus.
Pero realmente muchas, muchas veces, te preguntan y realmente te quedas seco, parado. Piensas “joder, como tienes los cojones de preguntarme ésto por dios!! No te has leido ni el puto dossier, y más grave hoy en dia que tenemos internet, no como hace 10 años que no existía el myspace”. Preguntas como “cuéntanos un poquito que es lo que haceis” “qué nos encontraremos en el concierto de ésta noche, alguna sorpresa?” “define vuestro estilo musical” “quienes sois en el grupo y qué instrumentos tocais?” son EL PAN nuestro de cada dia. Amén.
A lo mejor deberíamos creer que si el nivel de la prensa musical mejora los beneficiados serían los propios artistas. Pero me viene a la cabeza gente como Sr. Chinarro o Los Planetas, muy valorados por los medios y que por sistema tratan mal a los periodistas que no conocen. Si no eres una firma del RDL con 15 años de experiencia te consideran un estorbo, da igual si eres mejor o peor en tu trabajo.
no creo que en españa haya una buena prensa musical, igual que no creo que haya muchos artistas sólidos ni una escena tan boyante como queremos creer. sigue funcionando (y mucho) eso de que es mejor caer bien que hacer un buen disco, y por la parte de la prensa, no aceptan nunca que se giren las tornas y alguien critique su trabajo igual que ellos critican el de otros: como a un grupo se le ocurra decir que un periodista ha hecho una mala entrevista con ellos, ese grupo está vetado de por vida en ese medio o sólo recibirá malas críticas de ese periodista.
aquí nadie acepta las críticas (las fundadas y de buena fe, claro, que ayudan a crecer y a reflexionar sobre uno mismo). las otras no deberían tomarse en cuenta.
També estic d’acord amb l’article del Nando. Reflecteix una situació que em preocupa, perquè no sé on està la sortida, perquè no saps fins a quin punt ajudaràs a cambiar les coses si com a periodista intentes fer-ho bé, documentar-te, treballar-te les preguntes de l’entrevista, extreure una valoració personal, etc., perquè no cobraré més diners, de fet, segurament no veuré un duro per una activitat que voldries convertir en professió i la temptació de no fer-ho tan bé és molt gran per l’esforç que comporta. I a sobre com no cobres, ho has de fer quan pots, exprimint les nits o demanant dies de festa a la feina alimentícia. La situació laboral no ajuda a millorar el nivell de qualitat de la crítica, però també haig de dir que he llegit grans coses de persones que han renunciat a la professionalització i només escriuren o fan ràdio perquè simplement els apassiona la música i intenten fer-ho amb tot el carinyo i respecte, donant-se temps per escoltar bé els discos, reflexionar i posicionar-se (Tot i que després només parlen del que volen, no del que els encarreguen). Bé, és una situació molt complexa, però deien aquells: “Viva la Guerra!”
Voldria passar-vos el link de l’article del Jordi Turtós sobre la crítica musical que crec que val la pena llegir: https://nativa.cat.mialias.net/2008/05/la-funcion-de-la-critica-musical/.
Amigos:
Estoy totalmente de acuerdo con el artículo y con muchas de las cosas que aquí se han dicho. De todas maneras, y respondiendo a Joan, del mismo modo que si un músico crítica al periodista musical por su mal hacer puede recibir el boicot por parte de la prensa musical, también es cierto que si un crítico afea con argumentos objetivos y de forma constructiva el trabajo de algún músico, puede ser víctima de la más despiadada bronca por parte del músico afectado y de sus compañeros -“¿Qué quieres, que se mueran de hambre mis hijos”, le dijo un músico a un periodista tras una mala crítica, o “¿Nos damos de hostias?”, propuso Pau Riba a Miquel Jurado mediante una carta enviada a El País”-.
Por otra parte, y al hilo de lo que comenta Olga, me da la impresión de que el oficio de periodista musical, crítico o como se le quiera llamar cada vez más se acerca a unos niveles de precarización laboral alarmantes.
Sin duda, lo de la precarización es el principal problema. Sin seguridad es difícil mantener la independencia y no caer en favoritismos interesados. Y de eso parece que hay mucho: servilismos, clientelismos y amiguismos varios.
Esta quizás no sea la solución, pero puede ayudar. Aquí van algunos nombres en los que tal vez, las nuevas generaciones se puedan asomar, para aprender un poco sobre la profesión (y obviaré a la vieja gran escuela comandada por Manrique); Ramón Vendrell del Periódico de catalunya, Nando Cruz, también del Periódico y que, como los buenos vinos, mejora y mejora con el tiempo, Victor Lenore y sus maravillosas entrevistas para la Rockdelux,el mismo Jordi Oliveras, que se peina como el gran Josele Santiago( se me va, lo se, lo se…) y también Luis Lles. No se, a mi me han ayudado, cierto es que soy de los que ven al toro desde el otro lado, vamos, que soy lector.
PD Como siempre, hay que decir aquello de, no están todos los que son, pero si SON todos los que están
¡Periodista, cuidaros de los creativos despechados! (https://www.youtube.com/watch?v=lGcT8gFzH14)
Ahora en serio: en la prensa musical de este país tiene un problema, y es que no tiene dientes. Y no tiene dientes porque se los han arrancado. ¿Le suena a alguien familiar la situación de un periodista joven, precario, que asiste *invitado* a un festival de mierda/concierto de mierda, escribe una crítica que lo pone de vuelta y media, para acabar recibiendo un e-mail del editor pidiéndote que no seas tan animal y que obvies lo malo y hables de lo que estuvo bien (y si no hubo nada bueno, pues habla de otra cosa)?
Tampoco es un problema de la escena local: pasa en todas partes, como Brisbane, Australia. Echad un ojo a los artículos que tiene Everett True en su web http://www.collapseboard.com y veréis que este hombre, con un par, dice lo que le parece – como buen crítico, comparte su parecer – independientemente de lo mal que siente a ciertos artistas (o prensa musical tornada en departamento de relaciones públicas externalizado que queda como el culo)
Boníssim el que explica l’Arecio: “¿Qué nos encontraremos en el concierto de ésta noche, alguna sorpresa?”. Fa riure, oi? Doncs no és patrimoni exclusiu dels pobres periodistes de batalla que han de fer una mica de tot als mitjans locals. Aquest mateixa pregunta i alguna de més estúpida (“¿Chicos, venís con la furgoneta amarilla de la otra vez”?, per exemple) ens la va fer, en antena, un cèlebre presentador de Radio3 el dia que el grup amb qui jo tocava presentava un disc a Madrid. I d’això ja en deu fer 8 anys.
El que explica el Nando és pertinent i segur que és molt cert. Al cap i a la fi ell tracta amb molts músics. Però em sembla que de periodistes que no es prenen la seva feina amb massa rigor n’hi ha i n’hi ha hagut sempre. Potser les diferències estructurals són les següents:
-hi ha més mitjans i per tant més gent dedicant-s’hi. Senzillament, les possibilitats de trobar-se amb un incompetent que el millor que té és la bona volutant o les ganes que el seu nom surti en una web es multipliquen.
-molts d’aquests nous mitjans són, en els millors dels casos, tan solvents com el més precari dels mitjans d’abans. Què els poden exigir els seus editors, a aquests col·laboradors? No massa res. I això quan no són els mateixos editors qui trien els temes a tractar, fan les entrevistes, les editen i les publiquen sense passar per cap mecanisme de control -o sigui, homes orquestra-.
-“…y te pueden crucificar en internet”: la dinàmica del safareig que descriu el Nando (que si aquest no em cau bé, que si em aquell em deixarà verd, que si no dic el que penso perquè semblaré un borde…) és un reflex de les dinàmiques propiciades per la nova cultura de les xarxes socials -la immediatesa, la sensació que es desdibuixa la divisió entre allò públic i allò privat…-.
Coses que sí em semblen preocupants sobre l’estat de la premsa musical -de fet, sobre la crítica cultural en general-:
-per què les reflexions més interessants sobre música d’algú com el Nando Cruz o l’Olga Ábalos les trobo en un lloc com aquest, que és l’únic lloc on no se’ls paga per escriure?
-per què s’assemblen entre elles encara més que abans les preferències dels mitjans de comunicació musicals més o menys consolidats? No havia de servir per tenir més punts de vista, això de la digitalització?
efectivament, és trist que la millor premsa musical ara mateix la trobem en els blogs dels bons periodistes (com en Nando), i no als mitjans que els paguen, que entenc que han rebut la proposta de publicar aquest tipus d’articles o reflexions i les rebutgen per què no els semblaran interessants.
probablement els sembla més interessants parlar dels mateixos artistes de què parlen tots els altres mitjans.
Tachan! Precissament la Beth ha tirat la pedra, com li he dit jo, amb un parell d’ovaris!
https://bethrodergas.blogspot.com/2011/01/portada-d-enderrock-i-maxima-sinceritat.html
en mi opinión el hecho de que haya “brotes verdes” no significa que la calidad de las bandas sea real y contrastada, auque se deshagan en elogios los criticos/cronistas de turno, probablemente éstos carecen de criterio. Para mí copiar a fulano cantando en inglés de pueblo difícilmente puede considerarse bueno, diga lo que diga Mondosonoro, Rock Delux o Ruta 66 (casualmente todas catalanas????) Y de lo “español” mejor ni hablar. Como se entiende que engendros como los Punsetes y bochornos como Macaco obtengan indulgencia una y otra vez? Qué pasaría si Melendi fuera Catalán? Solo se apoyan grupos de Madrid para ridiculizarlo y ridiculizar su escena, por otro lado mucho mas real y creativa que la catalana, que además es sistemáticamenete ignorada por la élite de las revistas. Creo que el daño no corresponde solo al rock catalá, al fin y al cabo en el resto de España nos importó un pimiento, lo veíamos con incredulidad (que decir de las bandas que lo sufrieron en carne propia). Lo de los últimos 15 años es un daño a toda la escena. También incluiría en éste saco a sujetos como Ordovás, Julio Ruiz y otros que han apoyado grupos a las que aun les faltaban 10 años de local de ensayo y de la noche a la mañana son cabeza de cartel de un festival.