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Reportatge: Prensa musical, ¿para qué?

Nat 15 des_03 Marc Lloret

Prensa musical… ¿para qué?

Después de un año de Nativa, durante el cual se han analizado y repasado diversos aspectos de la escena y la industria musical de la ciudad, ha llegado el momento de reflexionar sobre la prensa musical. Hablaremos, pues, de objetivos de la prensa, de su estado de salud y del fenómeno de la prensa gratuita: para unos la enfermedad; para otros la vacuna. Pasaremos por alto los grandes medios que incluyen contenidos musicales y nos centraremos en la prensa especializada.

Sería lógico presentar una hipótesis y desarrollarla, para llegar a una conclusión y ofrecerla a los lectores. De hecho el título podría aparentar que se intentará responder a la pregunta de si es o no necesaria la prensa musical y para qué y quién lo es. Pero lo que intentaremos aquí es plantear diversas cuestiones y dar posibles repuestas a las mismas con la ayuda de cuatro profesionales: Janina Canet, directora de la revista Go Mag; Lluís Hidalgo, colaborador  de El País y director de Sputnik TV; Jordi Turtós, director del Mercat de Vic y periodista (Autògrafs, Baobab, La Vanguardia…); y Nando Cruz, actualmente en El Periódico de Catalunya y colaborador, entre otros medios, de Rockdelux.

Informar, crear opinión.

Una de las cuestiones básicas es delimitar los principales objetivos de la prensa musical. Obviamente debe informar y proporcionar los elementos suficientes para que el lector pueda elegir lo que más le interesa dentro de la multitud de propuestas musicales. Pero hay, o debería haber, más. Según Nando Cruz, “la prensa ha de guiar al lector con un criterio subjetivo”. Para Luís Hidalgo un medio musical “debería “generar” su “propia” actualidad de forma que no todas las publicaciones hablen de los mismos artistas cuando la industria decide realizar sus lanzamientos”, algo que según él mismo observa, no sucede, ya que “en la actualidad todas las revistas hablan de lo mismo. No digamos ya los diarios”. “Un buen equilibrio entre actualidad y retrospectivas de grupos y escenas del pasado, es lo deseable”, según Janina Canet, que también se lamenta de que se suelen “seguir tendencias en lugar de avanzarse a ellas, se tira mucho de objetivos promocionales de las discográficas y se investiga poco”. Algo, esto último, en lo que Jordi Turtós coincide, pero añade “es necesario reflexionar sobre la actualidad (investigación), hay que pensar en el quién, cómo, dónde, cuándo y por qué del hecho informativo” y acaba definiendo a la prensa musical actual como “un simple catálogo de entrevistas y de críticas (de discos y de conciertos)”.

Se investiga poco y se tiende mucho a completar las páginas en función de las agendas promocionales de la industria musical. A veces uno puede llegar a tener la sensación de que todas las revistas son iguales, que deciden los contenidos a base de propuestas externas y que no se han planteado jamás construir  su línea editorial, o que no pueden defenderla de una forma clara e identificativa. Si la línea editorial, para Hidalgo, “ayuda a definir las intenciones y marcar ámbito de interés orientativo para los lectores” y para Turtós  “imprime el carácter que distingue a un medio, su personalidad y su línea subjetiva”,  para la directora de Go Mag, es lo más importante y “hay que ser fiel a ella. No hay nada peor que engañar al lector o confundirlo. No es lícito participar en el doble juego que muchas revistas hacen presionadas por las discográficas o la publicidad.” Pero ¿en qué términos se define ese carácter propio de una revista? Nando Cruz aporta un poco de luz: “Apoyar una escena, vender muchos ejemplares o crear tendencia no son servicios directos al lector. Una revista es un instrumento y como tal ha de servir de puente entre artista y espectador, pero siempre ha de estar al servicio del segundo, no del primero. Quizás sea demasiado ambicioso considerar que un medio musical ha de tener una labor pedagógica (aunque en Inglaterra existen ejemplos), pero sí ha de tener una función divulgativa – orientativa.”

Profesionales VS fans

Gran parte de las revistas que han aparecido en los últimos años, son revistas de difusión gratuita. Revistas que uno puede encontrarse en una tienda de discos, una sala de conciertos o un bar.  Revistas en las que colaboran multitud de estudiantes de periodismo, periodistas y no periodistas. Revistas que han generado un debate constante acerca de su condición, de sus consecuencias y de su capacidad de influencia. Aquí, las opiniones de nuestros cuatro consultados, son literales:

Luís Hidalgo:

La prensa gratuita es en general negativa.

a) Al ser gratuita hace pensar al público que la información no cuesta dinero y que conseguirla es gratis.

b) Evita que el trabajo de periodista musical sea contemplado como tal.
 Convierte a los redactores en simples fans que escriben por tener un disco o por hacerse un hueco en ese presunto olimpo de los periodistas importantes.

c) Vive sometida a las presiones y dependencia de la industria y de los
anunciantes.

d) Se mueve en márgenes de libertad informativa estrechos.

e) Se convierte en mera correa de transmisión de la industria. El aspecto positivo de la prensa musical es que puede ser considerada como
 shirimiri en tiempos de sequía. Aunque llueva poco y mal al menos llueve (a
 esto se le llama posibilismo).

Janina Canet

Por sus características la prensa gratuita musical llega a muchísima más gente, generando interés e inquietud cultural. Por otro lado la prensa gratuita musical se especializa y se ciñe a un circuito de distribución estratégicamente seleccionado, con lo cual te diriges a un grupo de gente que se interesa por las características de tu producto. En cierto modo las revistas gratuitas alternativas sustentan la escena de música independiente y la cultura de clubs, y éstas a su vez sustentan a la prensa gratuita. Es como un proceso de simbiosis, nos necesitamos mutuamente para sobrevivir. La prensa musical gratuita ha cubierto un hueco que existía desde hacía tiempo, su enorme éxito lo confirma. Ha aportado savia nueva.

Nando Cruz:

Debería ser un medio puente entre el público ocasionalmente interesado en la música y la prensa musical de kiosco (más seria y profesional). Creo que ése es el espacio que cubre, por ejemplo, ‘Mondo Sonoro’, gratuita y musicalmente más generalista que cualquier otra revista musical española. El resto de prensa musical gratuita no deja de reincidir (con más o menos profesionalidad, calidad e interés) en temas ya tratados por otras publicaciones. De este modo se convierten en competencia desleal, y en muchos casos superficial, a la prensa musical de pago. No es lo mismo cubrir espacios que no trata la prensa de pago que calcar contenidos ya tratados por revistas de los kioscos.

Jordi Turtós:

En función del panorama real que define la escena musical, no es –simplemente- un medio más. Es el medio más importante de información para la mayor parte de los jóvenes (entre una revista gratuita y otra que valga dinero, ¿qué eliges?). La prensa musical ha supuesto el principio del fin del periodismo musical escrito. No ha sido capaz de generar puestos de trabajo ni de consolidar grupos editoriales capaces de vender revistas musicales especializadas.

Ante las críticas que algunos disparan hacia las consecuencias negativas de la prensa gratuita, la directora de Go Mag argumenta: “Yo creo que, al contrario, la prensa musical gratuita ha sido responsable de
 un cambio a mejor. Actualmente la prensa musical gratuita tiene muchos más lectores que la de pago y los lectores son fieles a estas revistas. La
explotación laboral que ejercen ciertas revistas es un tema aparte, pero del periodismo no vive casi nadie. Sólo hay que ver lo que pagan en la radio o la TV, medios con mucho más dinero y recursos que la prensa gratuita, eso sí que es explotación laboral, una vergüenza”.  Al contrario piensa el director del Mercat de Vic que afirma que la prensa “ha empeorado sensiblemente. Si no profesionalizamos periodistas especializados no habrá periodismo especializado”.

¿Para quién escribimos?

Si del periodismo musical no vive casi nadie, ¿alguien va a querer estar cuatro años estudiando sabiendo lo que le espera? Pero, ¿quién ha dicho que es imprescindible tener formación periodística? Desde luego no lo es para la directora de Go Mag, para la que “sólo es imprescindible escribir bien, tener un enfoque original, entender de lo que hablas y tener cultura musical”; pero tampoco para el director de Sputnik, que sentencia: “Creo que lo fundamental para ser un buen periodista es no creer que la profesión es imprescindible para la salud mental de la humanidad”. Para Jordi Turtós tampoco es imprescindible pero “sería deseable. El resto es fanzine”, y Nando Cruz apuesta por la necesidad de que haya formación, sea la que fuere, para entender que “la función del periodista de prensa (de pago o gratuita) no es ponerlo todo bien para obtener más discos promocionales, no es apoyar a la escena musical, no es demostrar lo mucho que sabes de un grupo, no es ser más duro que los demás, ni tratar de demostrar que sabes más que tus compañeros de profesión ni tantas otras cosas que se suelen dar por sentadas porque el que escribe no tiene ni idea de a quién debe dirigir sus textos”.

Es un comentario bastante habitual entre los músicos de la ciudad… “¿alguien habrá leído la crítica o entrevista que nos han hecho?”. Si el periodista no sabe a quién dirige sus textos, algunos grupos desconfían totalmente de la capacidad que tiene la prensa musical gratuita para llegar al público. Pero la realidad es que si no llega a ser por estos medios, muchas formaciones jamás hubieran tenido la posibilidad de aparecer en un medio en el que se hable de ellos.

¿Qué impacto y capacidad de influencia tienen las revistas gratuitas?

Luis Hidalgo, como la mayoría, lo ignora, pero no cree “que sea despreciable”, algo más ve Turtós en la prensa gratuita, que cree que su capacidad de influencia es “bastante importante”. Por su parte, Nando Cruz lo tiene claro: “Me temo que poca o ninguna. Hay casos de artistas que cuando sacan un disco nuevo son entrevistados en todas y cada una de las revistas gratuitas (algunas de ellas hasta los sacan en portada) y luego resulta que han vendido 15 discos en todo el país. Y no exagero. Se quiera o no, revistas como Rockdelux son infinitamente más influyentes. No porque sean de pago, sino porque tienen más tradición y su seriedad está fuera de toda duda. La prensa gratuita no goza de prestigio; esto lo pueden certificar con cifras las distribuidoras de los discos de los que se habla en ellas y los anuncios que publican. Eso no las hace peores, pero es un hecho objetivo.” Naturalmente, Janina Canet tiene una visión diametralmente opuesta: “Más impacto que las de quiosco por la cantidad de gente a la que llegan, mucha de la cual nunca se compraría una revista musical en el quiosco. La prensa gratuita tiene la influencia necesaria para arrastrar público a cualquier actividad cultural. Es un medio de comunicación en el sentido más literal de la palabra.”

Medios de comunicación, meros fanzines, profesionales, prestigio, prensa gratuita, trabajo, pasatiempo… La pregunta posible ahora es, ¿quién habrá leído este texto? ¿en qué medida puede hacer que alguien descubra un planteamiento nuevo? ¿conseguiremos desde aquí llegar a la conciencia de los lectores (¿tenemos?) e invitarles a que piensen? No hace falta tanto, es suficiente con que alguien se dé cuenta de que el tema puede dar mucho de sí y que valdría la pena llevar el debate a algún otro foro.

Entre tópicos y tonterías. Algunas de las frases más escuchadas acerca de la prensa, comentadas por nuestros cuatro invitados.

El periodista musical no escribe para el público, sino para el resto de periodistas.

JC: Los periodistas son humanos; unos escriben para sí mismos, otros para su madre, otros para el público y otros para otros periodistas. No hay mucha
 diferencia entre unos y otros.

LH: Puede ser cierto.

NC: Uno de los grandes problemas de la prensa gratuita y de la no gratuita. Una verdad como un templo. Aunque también hay el caso del periodista que sólo escribe para otro periodista: él mismo. El onanismo periodístico también es una práctica habitual.

JT: Los tópicos son tópicos. Sólo eso.

El periodista musical no escribe para el público, sino para los músicos de
 los que escribe.

JC: Hombre, si nos pasaran alguna comisión… Eso es una absoluta memez.

LH: Puede ser cierto, pero menos.

NC: Otro cáncer de la profesión. Y un resultado directo de la falta de profesionalidad que afecta el sector porque esto sí lo enseñan en la facultad. Y en las primeras clases.

La prensa se dedica a poner de moda los grupos que luego van a cargarse sin piedad.

JC: La culpa la tiene en exclusiva el NME.

LH: No es cierto.

NC: Discrepo. En todo caso, puede resaltar a un grupo debutante por la sorpresa de su propuesta y por lo que intuye que puede dar de sí en el futuro. Si el grupo decepciona en futuras entregas, la revista puede dejar de creer en ese grupo. Es normal. Un chiste no tiene la misma gracia la segunda vez que te lo cuentan. Y creo que una de las funciones de la prensa musical es buscar cosas nuevas. Otra cosa: la prensa inglesa quizá tenga fuerza para encumbrar y hundir grupos. La española, no.

Los intereses influyen en gran medida la selección de contenidos musicales de un medio.

JC: Cierto, hay que luchar contra esa corriente.

LH: Cierto

NC: ¿Te refieres a la publicidad? Es indudable

El crítico musical es un músico frustrado.

JC: Nosotros preferimos llamarlo “pajillero”.

LH: Tontería total

NC: Ese es el tópico más famoso y más absurdo de todos. Además, de un tiempo a esta parte, parece que puedes vivir más años de periodista que de músico. Hay músicos que dicen que las verdaderas estrellas del indie son los periodistas y no los grupos. Obviamente, esta opinión hay que tomársela como un insulto.

La crítica de discos no ayuda al lector a conocer el contenido del disco.

JC: Para eso debería comprárselo o investigar más por si mismo, nosotros hacemos sólo nuestra parte y ya es mucho.

LH: Según quien la escriba

NC: Otro problema de la falta de profesionalidad. Acabas sabiendo qué impacto ha tenido el disco en el personaje que opina sobre él, pero a menudo no te dice de qué trata el disco. Este tipo de detalles son los que distinguen un periodista bueno de un malo. Una publicación que acepta este tipo de críticas onanistas y personalistas no es un medio de comunicación útil.


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  1. Laura Alejandra Aramburu says

    Muy bueno artículo. Muchas gracias.



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