Nat 5 gen_03 Miguel Amorós
Para los lectores que no conozcáis a este artista, habrá que explicar que se trata del cantante del grupo marroquí, instalado desde hace años en Barcelona, Nass Marrakech, y que tienen un par de recomendables discos editados por aquí. Si, aún así, tampoco os dice nada, habría que contar que es un creador con una larga historia detrás que incluye capítulos de largas colaboraciones con el trompetista Don Cherry, con Peter Gabriel o con el también marroquí Hassan Hakmoun, una reconocida figura dentro del mundo del jazz moderno. Todo eso aparte de sus cuatro grabaciones con su anterior grupo, Muluk el Hwa, más la que firmaron en conjunto con el grupo valenciano Al Tall. Hecha la presentación diremos que Jalil, como se le conoce, acaba de grabar su primer disco en solitario, “Mimoun” (Ventilador Music) y que ha contado además de con la producción del mago cubano del piano Omar Sosa, con la colaboración de amigos entre los que podemos nombrar a Jorge Pardo, Javier Mas, Jordi Rallo, Childo Thomas, Fanta Cissokho… y así hasta la cincuentena.
Musicalmente el disco, nos atrevemos a decir, que tiene por lo menos dos partes diferenciadas. Por un lado las composiciones donde interviene Omar Sosa que reflejan un lado más íntimo y acústico, y quizás sea donde la voz de Jalil respira más fuerte y original, y otras donde la profusión de invitados hace aumentar el ritmo, acercándose a las cadencias gnawa marroquíes que llaman a la fiesta y al trance. El resultado total es una mezcla de jazz, funk, blues y música tradicional árabe, no solo marroquí, que conforman el mundo musical de Jalil.
Para hablar sobre su disco hemos querido charlar con su protagonista, pero también con su productor y amigo Omar Sosa y excepcionalmente con Josep Gómez de Ventilador Music, porque creemos que todos han tenido que ver y mucho en la realización del disco.
La discográfica
Hay que explicar que Ventilador Music es una pequeña discográfica independiente que se creó hace casi ocho años y que apuesta por las músicas populares de corte urbano residentes en Barcelona, vengan de donde vengan. Pero también es una distribuidora, una agencia de management, una productora de vídeo, un estudio de grabación, alquilan backline, etc. De hecho la sección que forma la discográfica todavía no ha podido salir de sus números rojos, pero eso no hace decaer para nada la ilusión y las ganas que vuelcan en cada nuevo proyecto, todo lo contrario, y una buena muestra es este disco.
Josep Gómez nos explica como se eligen los grupos y por qué escogieron a Jalil.
Josep Gómez.- Hasta ahora no es que hayamos podido elegir a quien nos gustaría editar, pero eso no quiere decir que no nos gusten los que elegimos. Recibimos maquetas, vemos algún concierto o nos llega información de algún grupo, después se escucha y si encaja en una cierta línea, se ve honestidad y un cierto potencial, se elige. Creo que nos hemos equivocado poco y de lo que esperábamos casi siempre hemos recibido más, aunque no se hayan vendido los discos que ese es otro problema. Jamás el argumento económico ha pesado lo más mínimo para la decisión. En cuanto a Jalil, hay que explicar que nuestro primer contacto con las músicas del mundo fue el disco de Nass Marrakech, a partir de ahí siempre hubo con él una relación amigable. Ahora bien, con quien si hemos tenido una relación grande de amor es con Omar. No sólo es una persona espiritual y entrañable sino que, aunque parezca una contradicción, siempre tiene los pies en tierra. Grabó en diferente medida dos de sus últimos discos aquí, “Prietos” y “Sentir”, y tenemos el orgullo de decir que el segundo fue nominado a Grammy. Un día, mientras estaba grabando, nos comentó que había estado hablando con Jalil, que tenía un proyecto pero que nadie lo quería llevar adelante y nos propuso que si lo hacíamos nosotros él se comprometería a producirlo. Nuestra respuesta solo podía ser una: ¡Adelante!
El productor
Omar Sosa es un fuera de serie que tenemos el privilegio de tener viviendo en Barcelona. Es de esas personas abiertas y amables con las que te puedes tirar horas y horas hablando sin cansarte, y, a pesar de que habla con profundidad, siempre acaba dejándote caer algún comentario que te hace por lo menos sonreír. Recién acaba de tener un hijo nacido aquí, al que Jalil dedicó “Said”, uno de los temas más bonitos de su disco. Omar nos cuenta el nacimiento del proyecto.
Omar Sosa.- Lo que más me llamó la atención de Jalil es su fuerza expresiva y su mundo espiritual. Porque perfección la puedes encontrar en cualquiera que sea capaz de estudiar más de ocho horas con un instrumento, pero para decir algo que esté fuera de los papeles se necesita algo más. Todo nació de una conversación. ¡Oye Jalil! tienes casi cincuenta años, ¿cómo es que no has hecho un disco? le dije. Me contestó que hacer un disco era algo muy complicado. Yo le expliqué que lo realmente complicado era hacer la música. Y no es que él tuviera una idea clara de crear su disco, pero sé que cualquiera que cante quiere tener su propio proyecto y lo primero que uno se cuestiona es el aspecto económico. Tu tienes muchos amigos, solo tienes que llamarles, le instigué. Eso hizo y funcionó, y quizá por eso el disco es, aunque no sé si es la palabra adecuada, tan ecléctico. Aunque pienso que tiene una cosa que lo define y es Jalil. Podrá tener unos músicos detrás en unas canciones y otros en otras, pero Jalil es quien canta. La filosofía de la producción fue espontaneidad y libertad, ese es mi camino. Muchas veces asumimos la perfección para que el público admire lo bonito y bien hecho que está, pero a la hora de llevarlo al directo resulta un fiasco. Prefiero que las actuaciones sean mejores que el disco, porque así la gente siempre va a querer escuchar los conciertos. Aunque eso no quiere decir que no haya que cuidarse de la producción y así se ha hecho aquí, pero el disco es una semilla que debe crecer en las actuaciones. En definitiva ha sido un trabajo en el que todo el mundo se abrió. Nadie sabía lo que iba a pasar, ni yo mismo, porque muchas de las grabaciones que se hicieron yo no las había escuchado, pero a mi me tocó empujar el proyecto y eso es lo que hice con todas mis ganas.
El artista
Llevas tres años en Barcelona, has colaborado con muchos músicos y ya son casi diez años con Nass Marrakech ¿Por qué ahora un disco en solitario?
Me encanta colaborar con otros músicos pero llega un momento que te sientes cansado de ser un “plato secundario”. Siempre he sabido que podría dar más de mí mismo, y tenía casi una necesidad de expresar mis sentimientos e ideas, solo hacia falta esperar el momento. Omar Sosa fue quien lo encontró y tengo que agradecer públicamente su apoyo, tanto musical como psicológico, que me han permitido dar este paso adelante.
¿Este disco te va a separar de Nass Marrakech?
“Mimoun” no significa que no siga con ellos, pero es una propuesta personal. También parto de unas raíces musicales marroquíes, eso quiere decir bases gnawa, pero a partir de ahí hemos ido construyendo estructuras más complejas hacia el lado occidental y ese es el terreno que Omar controla a la perfección. Te puedes encontrar un bajo acústico junto con un sentir, una gaita gallega y un piano de jazz o mi voz junto a una voz senegalesa, o marroquí o americana.
¿Qué mensaje hay detrás de “Mimoun”?
“Mimoun” quiere decir “Suerte” y es la primera canción que he hecho con mi hijo. Él le canta a lo que está viviendo en este momento, el echar de menos a su padre, a su tío que murió, a un buen amigo que le ayudó a levantar a la familia y su deseo de suerte para todos. Y la intención global del disco es hoy más que nunca lanzar un mensaje de paz. Ojalá que los cristianos, judíos, ateos y musulmanes podamos vivir juntos como hace ochocientos años sin problemas y con respeto.
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